domingo, 5 de julio de 2009

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viernes, 26 de junio de 2009

domingo, 21 de junio de 2009

Nº 63: Álbum de Viaje: Buenos Aires

00 En enero me dijeron que venía Radiohead. Había escuchado un par de temitas que me caían simpáticos, como el que usan en El Sabor de la Cereza, de Kiarostami. Entonces me encapriché y quise viajar. Llamé a Ticketek y le dije que quería ir. Llamé a un primo de Buenos Aires y le dije que quería ir. Esta ansiedad fue estúpida porque Ticketek me mandó una entrada y mi primo también.
Le di la entrada sobrante a Pirucho.
Pirucho es un amigo tan atormentado como yo pero más lindo y carismático. Fuimos juntos y juro que es el mejor compañero que uno pueda tener. Mejor que Sam Gamyi. Lo extraño mucho y ojalá vuelva a Córdoba alguna vez.
Esto que hay a continuación es mi álbum de viaje y lo comparto con ustedes.




01-04 No sé porqué se nos ocurrió ir en tren. Sacamos en tercera clase. Obreros y hippies. Un horror. El olor a mortadela se impregna en la ropa. Nunca apagan las luces. Todo traqueteo y cumbia villera. Por cada pueblo que pasa el tren los nenes pobres que no van a Neverland le tiran cascotes a las ventanillas. Pirucho pudo dormirse porque le di un Rivotril®. A mí ya no me hacen efecto y llegué demacrado, como un deportado de Auschwitz®.





05-09 Esta es la gente amable que me hospedó. La prima Memi, Chucho y el primo Pablo, que se fue en bicicleta hasta Humahuaca. Ni Memi ni Pablo son primos pero me gusta decirles así. A Chucho lo conozco desde que tengo 5 años y no hace falta agregarle parentesco. Envejecimos juntos y coincidimos en vivencias traumáticas como el primer coma alcohólico. Eso es tan grotesco que ya no te podés separar de la persona. Cuando tenga cáncer Chucho me verá morir.
El primo Pablo cocinó fideos al pesto.





10-14 Como escribo una tesis sobre el suicidio en Ernesto Sábato, me pareció apropiado ir a entrevistarlo a Santos Lugares. El problema es que Sábato está moribundo y nunca pedí la entrevista. Entendí este disparate enfrente de su casa. Me puse nervioso y tuve que hacer un ejercicio de relajación. Me atendió el nieto y me dijo que me vaya. Insistí, me rebajé y me dijo que me vaya. Tarados como yo que buscan a Sábato deben haber muchos porque al lado de la casa tienen un puestito de hamburguesas.





15-19 Almuerzo en lo de la abuela Nelly, que no es mi abuela. Es la de Chucho.
La foto 17 es la que mejor representa a Chucho. Hasta en el apocalipsis Chucho conservaría ese aplastamiento sarcástico. Es una despreocupación irónica que te hace ver un genocidio como un tropiezo gracioso.
Descorchamos un champan porque dentro de 2 días era mi cumpleaños. Esta gente tiene una costumbre rara. Colecciona corchos. Le escriben con fibra la fecha y lo tiran en esos recipientes de vidrio. Qué sé yo. Es raro pero está bueno.

20 Me compré ropa.












21-32 Lejos, la mejor noche de mi vida. Somos unos transgresores bárbaros y fumamos marihuana. Y fuimos a un boliche gay friendly.
Estábamos en la pista central y de pronto comienza a caer espuma del techo. Pero mucha, demasiada, en exceso, incontrolada, una demencia. El que manejaba esa máquina de espuma era un irresponsable, un desequilibrado, un homicida. Todos consideraban que era suficiente pero la espuma seguía cayendo. La pista central se inundó. Gritos, asfixia, desesperación, caos. Y la espuma seguía cayendo. Una catástrofe. Las barras, los baños, los reservados se llenaron de espuma. Todos amontonados en el último piso, mirando cómo subía la espuma. Muchos se colgaban de las barandas y pedían que los suban. Esta imprudencia se cobró una víctima: Ramirito. La foto 32 lo retrata en sus últimos momentos.













33-45 No hay mucho para decir acá. Visitamos los bosques de Palermo con Chucho y la prima Memi. Yo estaba mal, pero muy mal. Una depresión oscurísima. En parte por la resaca y en parte por Ramirito. Soy de deprimirme fácil. Terrible. Todo lo que comí durante el día fue esa manzana acaramelada.
El mundo es un lugar siniestro.
















46-61 Lejos, la mejor noche de mi vida. La prima Ceci, que sonríe en la foto 55, nos recomendó una banda de percusionistas y ahí fuimos. Unos genios, hacían lo que querían con tu ritmo cardíaco. Euforia, casi sufro convulsiones. Estaba tan contento que fotografíe a Chucho y Pirucho haciendo tonterías. Fotos como la 49 son inaceptables en un DG pero tanta felicidad te hace tolerante y permisivo.
Terminaron los percusionistas y nos fuimos a una pizzería de Chacarita. Las pizzas eran aceitosas y los mozos te basureaban. Tuvimos que comer parados. Pero cuando los seres humanos estamos unidos soportamos cualquier dificultad.
Seguimos en el cumpleaños de una bióloga colega de la prima Ceci. No conocíamos a nadie y nadie nos conocía a nosotros.
Esa noche la prima Memi tenía la energía de una elfa. Todo era paz y armonía y las cosas estaban en su lugar. Todavía me tiemblan los labios. Quizás nunca alcance un pico tan alto de felicidad.










62-71 El recital.






72-77 Y bueno, llegó el 25 de marzo. Mi cumpleaños. Y sí. Las cosas se terminan.
Tenía pasaje de regreso en tren, pero imaginarme de nuevo en un vagón me contracturaba la espalda y me salían ronchas en el cuello. Tiré el pasaje en tren y saqué uno en avión. Hay una canción que dice algo parecido pero no sé de quién es.

Pirucho inesperadamente decidió quedarse a vivir en Buenos Aires. No puedo poner fotos de la despedida porque no hay, pero juro que fue emotiva y lloré mucho.

Chucho hoy en día es un abogado prestigioso. Logró despenalizar el aborto en la Argentina.

El primo Pablo se fue hasta La Patagonia en bicicleta. Es lo último que se supo de él.

La prima Memi se hizo enfermera voluntaria en Camboya. Nunca más volví a verla.

La prima Ceci fue becada como bióloga en la Nueva Cuba de los Estados Unidos. Busca la vacuna contra el sida.

Ramirito está enterrado en Recoleta.

Y en Chacarita se siguen haciendo pizzas aceitosas.